Tu padrón ya existe: es tu agenda de WhatsApp. No hay que tipear a nadie.
Traerlos de WhatsApp
- Andá a Personas.
- Tocá Traer de WhatsApp.
- Tildá a los que son alumnos y confirmá.
Quedan dados de alta con su nombre y su número. El nombre que se usa es el que vos tenés agendado, no el que la persona se puso en su perfil: si en tu celular dice "Fede Padel Martes", así lo vas a ver.
El botón Traer de WhatsApp sólo aparece si ya tenés un número vinculado. Sin eso no hay agenda de dónde traer.
También podés dar de alta a alguien a mano, con el botón de crear, cuando es uno solo o cuando todavía no lo tenés agendado.
La ficha
Cada persona tiene su ficha, con la URL propia para compartirla o dejarla abierta. Adentro está, en secciones:
- Datos — nombre, teléfono, y los campos que vos quieras agregar (nivel, mano hábil, lo que uses).
- Alumno — a qué clases va, desde cuándo, si está activo.
- Cuenta — cómo paga y cuánto debe. Es una sección aparte a propósito: alguien puede ser alumno sin tener cobro cargado.
- Historial — todo lo que pasó: mensajes, asistencias, pagos.
Quién está activo y quién se fue
El estado del alumno sale de la asistencia, no de un tilde que alguien tenga que acordarse de apagar. Si dejó de venir, la ficha lo muestra y el Inicio lo cuenta en para recuperar. Es la forma de enterarte de que alguien se está yendo antes de que se haya ido.
Homónimos
Si tenés cuatro Fede, el sistema no adivina cuál es: te los muestra para que elijas vos. Y nunca te los muestra pelados —cuatro "Fede" a secas no se pueden elegir— sino con el dato que los separa:
- El número, que es el caso normal.
- Cómo se llama su chat, cuando ese nombre es distinto del de la ficha: Fede (su chat se llama "Nito Russell"). Explica de paso por qué está en la lista.
- Cuándo habló por última vez, o sin chat todavía, cuando estás trayendo gente de la agenda.
Por WhatsApp, el asistente hace lo mismo: te manda la lista numerada y elegís por número.
Los homónimos casi siempre son tu agenda, que guarda a todo el mundo por el nombre de pila. Agendarlos con algo más —el apellido, el club, el día que vienen— es lo que hace que no tengas que mirar el número cada vez.